Esta tarta de queso al horno con arándanos combina una base crujiente de galletas con una crema suave de queso, nata y smântână, todo horneado lentamente y enfriado en la nevera hasta que se asiente por completo. La textura es densa pero cremosa, muy parecida a la de los clásicos cheesecakes horneados, y el toque final de los arándanos frescos aporta color y frescor al postre. Se prepara primero la base de galleta con mantequilla, luego la crema de queso con azúcar glas, huevos, nata, smântână, zumo de limón y almidón, y finalmente se hornea a baja temperatura con una bandeja de agua en el horno. Después de varias horas de reposo en frío, se desmolda y se decora con arándanos al gusto, lista para servir en porciones generosas.
Ingredientes
- 300 g de galletas tipo María o digestivas
- 120 g de mantequilla derretida
- 400 g de queso crema
- 150 g de azúcar glas
- 150 ml de nata para montar (33–36%)
- 2 huevos
- 200 g de nata agria
- 1 cucharada de almidón
- 1 cucharadita de zumo de limón
- arándanos para decorar
Por 100g
Modo de preparación
- Para la base: tritura las galletas en una batidora y derrite la mantequilla en el microondas o en un cazo, luego añádela a las galletas trituradas. Mezcla.
- Cuando las galletas hayan absorbido la mantequilla, pasa la mezcla a un molde redondo de 22 cm y nivela con la ayuda de un vaso, tanto en la base como en los laterales del molde. Mete el molde en la nevera.
- Para el relleno: en un bol mezcla el queso crema y el azúcar glas.
- Añade la nata, los huevos y la smântână. Mezcla.
- Luego añade el zumo de limón y el almidón. Mezcla.
- Saca el molde de la nevera y vierte el relleno. Hornea en el horno precalentado a 110 °C durante 1–1,5 horas.
- En la parte inferior del horno coloca un molde con agua.
- Cuando el cheesecake esté listo, déjalo enfriar durante dos horas y después ponlo en la nevera durante 5–6 horas. Decora con arándanos como quieras.
Base de galleta para el cheesecake
La base se prepara triturando las galletas y mezclándolas con mantequilla derretida hasta obtener una textura parecida a arena húmeda. Esta mezcla se presiona en el fondo y un poco en las paredes del molde para formar una base compacta que no se desmorone al cortar.
Cremas de queso y lácteos
El relleno combina queso crema, smântână y nata para montar, lo que da una textura cremosa y rica. Es importante que estos ingredientes estén bien mezclados con el azúcar glas para que no queden grumos en la crema.
Horneado a baja temperatura
Este cheesecake se hornea a 110 °C durante entre 60 y 90 minutos, según el horno. La baja temperatura ayuda a que la crema se cocine lentamente sin agrietarse ni cuajarse en exceso.