Separa las claras de las yemas.
Bate las claras con la batidora hasta obtener un merengue firme y, a continuación, añade 60 g de azúcar y sigue batiendo.
Al final incorpora el azúcar glas y bate un minuto más.
La espuma de claras debe quedar firme y brillante.
Bate las yemas con la batidora e incorpora los otros 60 g de azúcar.
Añade el aceite.
Agrega una cucharadita de esencia de vainilla.
Incorpora la espuma de claras a la mezcla de yemas y mezcla suavemente con una cuchara o espátula.
En un bol aparte mezcla la harina con el coco rallado y la levadura química.
Vierte esta mezcla seca poco a poco sobre la preparación de claras y yemas, mezclando hasta que quede homogénea.
Vierte la masa en un molde forrado con papel de horno, preferiblemente un molde desmontable. Hornea en el horno precalentado a
160-180 °C durante unos 30 minutos. Comprueba la cocción con un palillo: si sale seco, el bizcocho está listo. Mientras tanto, prepara la crema. Trocea el chocolate blanco en piezas pequeñas.
En un cazo vierte la nata y ponla al fuego medio; cuando empiece a hervir, apaga el fuego.
Añade el chocolate blanco a la nata caliente y déjalo reposar 2 minutos.
Mezcla bien con unas varillas hasta que el chocolate se disuelva completamente. Deja enfriar por completo y luego lleva la mezcla a la nevera durante 2–3 horas.
El bizcocho está listo; déjalo en el molde 2–3 horas para que se enfríe bien.
Antes de decorar la tarta, lleva el bizcocho al congelador durante 60–90 minutos para que se corte más fácil y limpio.
Una vez haya estado en el congelador, corta el bizcocho en 3 capas uniformes.
Saca la crema de la nevera y bátela a máxima velocidad hasta que espese.
Montaje del pastel: humedece las capas de bizcocho con un almíbar hecho con 200 ml de agua y 1 cucharadita de azúcar.
Unta cada capa con la crema.
Procede igual con las tres capas y, al final, cubre también los laterales del pastel con crema.
Espolvorea coco rallado por la superficie y los laterales de la tarta.
Coloca 8 bombones Raffaello alrededor y uno en el centro, de manera que a cada porción le toque un bombón. Lleva la tarta a la nevera durante 6–7 horas antes de servir.
Corta y sirve; está absolutamente deliciosa. ¡Buen provecho!