También se pueden preparar otros rellenos, con carne picada, pollo, pescado o conservas. Pero a mí esta versión es la que más me gusta. Los ingredientes son muy sencillos y no necesitan preparación previa.
Corta la cebolla en cuartos de rodaja.
Para evitar que la cebolla quede demasiado picante, es mejor marinarla. Ponla en un bol, añade una pequeña cantidad de agua hervida y una cucharadita de vinagre.
Déjala reposar media hora. Después aclárala con agua fría y ponla en un colador para que escurra el exceso de líquido.
Corta los tomates en rodajas.
Corta las salchichas cocidas y los pepinillos encurtidos.
Ralla el queso.
Corta el pan de pita por la mitad.
Pon una cucharada de kétchup y una de mayonesa sobre una de las mitades del pan de pita. Distribuye de forma uniforme por la superficie con una cuchara o una brocha.
Reparte por encima las tiras de cebolla marinada.
Cubre con las rodajas de tomate.
Añade las salchichas cocidas cortadas en trozos.
Coloca por encima los pepinillos encurtidos cortados en láminas finas.
Espolvorea con una capa de queso rallado.
Cubre el relleno con la otra mitad de pan de pita y mételo en el horno precalentado durante 5–7 minutos. También se puede usar el microondas, pero en el horno la pizza quedará más blanda y jugosa.
Si tienes mucha cantidad de relleno, puedes hacer en lugar de una pizza cerrada, dos pizzas abiertas. Es decir, repartir el relleno en el mismo orden sobre la segunda mitad de pan de pita y hornearla o ponerla en el microondas. La pizza muy rápida y sabrosa está lista.