Verter la leche caliente en un bol.
Añadir una cucharadita colmada de azúcar.
Luego añadir media cucharadita de sal.
Agregar una cucharada de levadura seca. Mezclar un poco la mezcla y dejar que la levadura actúe durante 10 minutos.
Así debe verse la mezcla; ahora la masa seguro que va a crecer.
Añadir 3 cucharadas de aceite y mezclar.
A continuación, ir incorporando poco a poco la harina y mezclar primero con unas varillas; cuando la mezcla se espese, amasar la masa con las manos.
Dejar levar la masa durante una hora. Cubrir el bol con un paño.
Mientras tanto, preparar el relleno para la pizza. Cortar el salami.
Rallar el queso en un rallador grueso.
Cuando la masa haya subido, ponerla sobre la mesa y dividirla en 2 bolas.
Colocar una bola de masa sobre una hoja de papel de hornear y estirarla con un rodillo. De este modo será más fácil trasladar la pizza a la bandeja de horno.
Procura no dejar el círculo de masa demasiado fino.
Untar la masa con pasta de tomate.
Con esta cantidad de ingredientes salen 2 pizzas.
Colocar el salami sobre la masa y llevarlas al horno precalentado a
180 °C. Hornear durante 10 minutos, luego sacar del horno y espolvorear el queso.
Volver a meter la pizza en el horno durante otros 5 minutos.
La pizza está lista. ¡Buen provecho!
Cortar la pizza en porciones y servir, ¡buen provecho!