Para marinar los muslos de pollo se pueden usar también otros ingredientes, como mayonesa y mostaza, salsa de tomate y nata, pimentón molido y cúrcuma, o mezclas de especias tipo hamei‑suneli; si además completas el conjunto de verduras con pimiento, el trigo sarraceno quedará aún más aromático y sabroso.
Lava los muslos de pollo, sécalos bien y colócalos en un bol. Prepara una marinada mezclando los condimentos, el zumo de limón, la salsa de soja y el ajo rallado. Vierte la marinada sobre los muslos, mezcla para que se impregnen bien y deja reposar al menos media hora. Mientras la carne absorbe los sabores, precalienta el horno.
Pica la cebolla, el tomate y la zanahoria (el tamaño de los trozos puede ser a tu gusto) y sofríelos en la mantequilla durante aproximadamente un minuto y medio, hasta que empiecen a ablandarse.
En el fondo de una sartén de hierro fundido o de una fuente apta para horno de vidrio, cerámica o metal, reparte el trigo sarraceno bien lavado y escurrido y nivélalo con una cuchara. Coloca por encima las verduras salteadas.
Vierte el agua o el caldo sobre el trigo sarraceno y las verduras, añade una pequeña cantidad de condimentos, teniendo en cuenta que los muslos ya están marinados, y mezcla ligeramente para distribuir el líquido de forma uniforme.
Coloca dentro de la sartén una rejilla con patas, procurando que tenga un diámetro algo menor que el del recipiente, de modo que se apoye sobre el trigo sarraceno sin hundirse.
Coloca los muslos de pollo marinados sobre la rejilla, distribuyéndolos en una sola capa para que se asen de manera uniforme y la grasa caiga sobre el trigo sarraceno.
Cubre todo el conjunto con una bolsa o lámina especial para hornear, o en su defecto con papel de aluminio bien sellado, para que el vapor se mantenga dentro del recipiente durante la cocción.
Lleva al horno y hornea durante 50‑55 minutos a 210 °C, hasta que el trigo sarraceno esté tierno y los muslos casi hechos; si lo deseas, al final puedes retirar la cobertura y dorar unos minutos más para que el pollo quede bien tostado.
En menos de una hora tendrás en la mesa un plato delicioso de trigo sarraceno aromático con verduras y muslos de pollo dorados, perfecto como plato único nutritivo y reconfortante.