Mezcla los huevos con un batidor.
Añade la sal.
Añade el aceite.
Añade el agua y mezcla.
Mezcla la levadura con un poco de agua tibia y 1 cdta de azúcar. Cubre y deja reposar 5-7 minutos para que fermente.
Añade la levadura a la mezcla y bate.
Añade la harina poco a poco. Primero mezcla con el batidor mientras la masa esté líquida, luego amasa con las manos cuando espese.
Forma una bola de masa y cubre el bol con un paño o film plástico. Deja leudar 1-1,5 horas.
Una vez que la masa haya crecido, estírala sobre la mesa con un rodillo.
Prepara el relleno: ralla el queso fresco salado (tipo feta) y añade un huevo. Mezcla bien. Si usas queso fresco, añade un poco de sal.
Coloca el relleno sobre la masa estirada.
Enrolla la masa.
Corta el rollo con cuchillo para obtener varias espirales.
Debería quedar así, a mí me salieron 17 espirales.
Forra la bandeja con papel pergamino. Bate un huevo en un plato y pincela las espirales con brocha. Hornea en horno precalentado a 180°C unos 20 minutos.
¡Las espirales están listas!