Enjuaga la carne de cerdo con agua fría, sécala con papel de cocina y córtala en trozos pequeños. Espolvorea la carne con sal y pimienta. Si prefieres un sabor más picante o aromático, puedes añadir condimentos extra, como comino, romero, mejorana o cidro.
Pela la cebolla, córtala en cuartos y pícalo todo en trozos pequeños. Mezcla las tiras de cebolla con la carne.
Pela las patatas y córtalas en rodajas finas. No se recomienda cortarlas en rodajas gruesas, porque necesitarán más tiempo para hornearse. Corta los tomates por la mitad y luego en rodajas.
Unta una bandeja de horno con aceite vegetal refinado. Coloca sobre el fondo una capa de carne mezclada con cebolla.
La siguiente capa será de tomates cortados en rodajas.
Después reparte una capa de patatas y añade sal y pimienta.
Unta la capa superior de patatas con mayonesa.
Ralla el queso con un rallador grueso, espárcelo por encima de la mayonesa y distribúyelo de forma uniforme.
Mete la bandeja en un horno precalentado a
220 °C. Cocina la carne durante 50–60 minutos, hasta que se forme una bonita costra dorada por encima. Si tu horno solo calienta por abajo, se recomienda colocar una bandeja con agua debajo de la fuente, unos 10–15 minutos después de empezar el horneado. Esta medida evitará que la carne se queme y ayudará a que quede blanda y jugosa. El plato luce muy bien tanto en la mesa del día a día como en una comida festiva. Sale un plato muy bonito y sabroso y, como combina carne y patatas en la misma fuente, no necesitas preparar una guarnición aparte.