La pizza casera al horno con base fina y crujiente es una alternativa perfecta a la pizza de pizzería cuando quieres algo rápido y personalizable. Partiendo de masa congelada, solo hay que estirarla, untarla con salsa de tomate y añadir embutido, champiñones, tomate, queso y hierbas. El toque especial lo da la mezcla batida de huevo y mayonesa que se vierte por encima antes de hornear, creando una capa jugosa y dorada. Es una receta muy flexible, que puedes adaptar a los ingredientes que tengas en casa.
Ingredientes
- Salchichón ahumado
- Queso
- Champiñones
- Tomate
- Hierbas frescas
- Mayonesa
- Huevos
- Cebolla
Modo de preparación
- Descongela la masa congelada, estírala en una capa fina y colócala sobre una bandeja de horno engrasada.
- Prepara el relleno: corta el embutido en rodajas o en cubitos, ralla el queso, pica las hierbas, corta la cebolla en medias lunas y el tomate en trozos.
- Bate los huevos con la mayonesa hasta obtener una mezcla esponjosa para verter por encima.
- Unta la masa con kétchup o pasta de tomate y coloca el relleno: cebolla, tomate, embutido, champiñones, queso rallado y hierbas.
- Vierte sobre la pizza la mezcla de huevo batido con mayonesa y métela en el horno precalentado durante 30 minutes.
- Corta la pizza terminada en porciones y sírvela en la mesa.
Ventajas de hacer pizza casera con masa congelada
Usar masa congelada permite ahorrar tiempo en el amasado y el levado, sin renunciar a una base fina. Solo hay que descongelarla bien y estirarla con cuidado para lograr el grosor deseado. Es una buena opción para tener siempre una base de pizza lista en el congelador.
Tiempo y temperatura de horneado para una pizza bien hecha
Hornear la pizza en un horno bien precalentado durante unos 30 minutos permite que la base se cocine y quede crujiente. La mezcla de huevo y mayonesa debe cuajarse y la superficie debe verse ligeramente dorada. Si tu horno calienta muy fuerte, conviene vigilar los últimos minutos para evitar que se queme el borde.